viernes, noviembre 17, 2006


El día que me encontré con Messi y hablamos sobre Federer

Bajé las escaleras después de haber lidiado con el alma, las personas y algunos conocimientos confusos de pensadores viejos; la Filosofía para ser mas concreto. Pasé por las puertas nuevas, muy parecidas a las de una cárcel, y me dirigí hacia un ordenador para concretar algunas fechas. Mi enojo, oculto en lo profundo de mi ser, se acrecentó al ver la larga cola de chicas que había para utilizar aquella computadora. Decidí que volvería después. Salí por la puerta y lo vi.

Estaba consternado, fuera de si. Parecía molestarle algo, pero ignoraba que era. Pensé que era su lesión o que había sido Scheler con su forma de ver la vida pero me equivoque. No alcancé a decirle hola cuando él desato su ira hacia Federer. Yo también estaba enojado por lo que habíamos presenciado. Inmersos en la impotencia declaramos nuestra forma de ver las cosas, era la misma. No habían pasado 5 minutos de que estábamos conversando y ya habíamos desacreditado de toda forma a aquel tenista. Le dije que iba a comprar cigarrillos, él me acompaño.

En el trayecto en el cual sorteamos mesas y sillas vacías, y hasta mujeres de cuerpos bellos, aquel individuo no salió de nuestra conversación. No entendíamos como para ser un buen tenista no se aprendía las reglas, en vez de engañarse a si mismo ayudándose con un papel. Pero la gente es así, y las hay así en todos lados. Yo pensé que eso había quedado en el pasado, pero veo que las cosas son iguales aquí. Cuando volvíamos hacia el lugar donde nos habíamos encontrado, el delantero del Barcelona se quedo mirando una tele. De su boca salio un “Vamos Nadal”, a mi me pareció irónico.

Formas de ver las cosas, diferentes caminos para afrontar los problemas de la vida, todo tipo de cosas con respecto a la ética se fueron dando en aquella breve conversación. Era mi segundo cigarrillo al hilo y ni con eso podíamos disminuir la bronca. Le ofrecí un cigarrillo; le pedí disculpas por no haberle ofrecido antes. Claro, ¿como va a fumar un jugador de fútbol? Ni se para que le pregunte, como imaginaran me dio un contundente no como respuesta.

Se hizo la hora, el tenía que volver a entrenar y yo me iba a la mierda. No saludamos y nos deseamos suerte. Me encamine hacia la fotocopiadora para comprar algunos apuntes de literatura. No sabia que comprar, pero seguí caminando.

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