Carta de un vasallo a su princesa amada
Amada princesa:
En estos meses la causa de que no te hayan llegado cartas ni noticias mías no ha sido mi buen y fiel amigo que no te las ha llevado. Tampoco se han perdido ni las ha encontrado algún caballero de tu padre. Hace mucho que no escribo poemas o cartas de maravillosas palabras que antes construían nuestro mundo.
No hay día que no me acuerde de ti, o que algún recuerdo venga a mi mente y me transporte a nuestro cielo. Esas escapadas a escondidas o los encuentros por la noche al costado del camino cerca de la gran fuente no hacen mas que llenarme de vida, reflejan un poco de luz en la inmensa oscuridad aunque sea por poco tiempo.
Que tu mente no atente contra mí. Te sigo amando igual o más, desde que cruzamos miradas por primera vez. No hay mujer en los alrededores del castillo que sea tan bella y de corazón tan puro como el tuyo.
Desde aquella tarde en la cual nos alejamos el uno del otro, por descuido de tu fiel doncella o de mi amigo o quizás porque la suerte no nos acompaño y estuvimos cerca de ser descubiertos, no me ha tocado el poderoso sol con alguno de sus rayos. Vivo desde entonces en mi oscura y humilde casa atrincherado por miedo que otro demonio se una al festejo que llevan a cabo en mi infierno.
No debería escribir, pero tu doncella llego a mis aposentos preguntando por mi suerte ya que estabas muy preocupada y con pocas esperanzas de verme con vida. Esto era lo que menos quería, siempre he jurado que nunca te haría infeliz y que no te faltaría nada. Día tras día, me reprocho mis acciones y no veo algo que salga de mí que transmita un buen sentimiento.
Algún día espero poder contarte todo lo que sucede, hasta tanto intenta ser feliz. Sigo pensando e interrogando cada noche a mi Dios para encontrar la forma de ser digno de entrar al palacio de tu padre y poder estar juntos. Nuestra historia no es nada comparado con la de Tristán y la bella Isolda, tenéis que ser fuerte.
Me he convertido en lo que no quería ser, soy muy distinto al recuerdo que tienes de mí. Ojala aquel de fáciles y bellas palabras vuelva, para no tener que negarte palabras ni besos.
Princesa te amo con todo mi corazón, pero no has de verme así. Si quieres hablar conmigo cuéntame acerca de ti. Yo quiero hablar contigo porque cada palabra que escribe mi puño puede llegar a lastimar ese hermoso corazón y no puedo permitírmelo.
Estas en todo tu derecho de enojarte y hasta odiarme. Si los malos pensamientos te lo aconsejan cásate con el mejor caballero de tu padre. Yo he de seguir aquí amándote. Mi palabra te he dado, y no he de romperla.
Xxxxxxx
Esto es ficcion. Delirio de un loco.
Etiquetas: relatos







0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home