Había una vez un señor, no muy joven pero tampoco viejo, que vivía en el medio de un hermoso bosque. Este señor tenia su cabaña, toda de madera, la cual utilizaba cuando llovía torrencialmente. A él le encantaba estar en el bosque. Amaba a ese bosque. Ya estaba familiarizado con el hasta que un día, un fuego arrasó con todos los árboles y la vegetación. Entonces como ya no podía conseguir comida ni dormir en el suelo quemado se fue a su cabaña.
Como ya dije antes la cabaña era toda de madera. Era gigante por dentro y tenía todo lo que necesitaba para vivir. En el medio de la cabaña había una caldera donde este señor podía hacerse la comida caliente (la que le traían sus amigos) y también calentarse con ella. Esta persona como había vivido estos años entre los árboles y la fauna silvestre no cerraba la puerta con llave. Y cuando los días eran de mucho calor directamente la dejaba abierta para que el aire corriera y estuviera más fresco el ambiente.
Una tarde de verano de mucho calor, este hombre salio como todas las tardes a ver como su bosque se iba recomponiendo poco a poco de aquel desastre que lo alejo de dormir bajo las estrellas y cuando volvió se encontró que alguien se había llevado su caldera. Entonces, este hombre aterrorizado por el o los ladrones cerró las ventanas y la puerta con llave. Empezó a vivir dentro de la cabaña y no salía para nada. La comida se la traían sus amigos y se la entregaban por un pequeño espacio que abría en la ventana. Sus amigos quería sacarlo de ahí, pero el insistía que no había nada allá afuera que fuera importante para hacerlo alejar de su domicilio. El hombre tampoco salía por miedo a que los ladrones volvieran mientras él no estaba y le despojaran de lo poco que había dentro de la casa.
Etiquetas: relatos







0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home