Con una decisión comienza todo esto. El decidir exige elegir entre dos o más cosas que no se puede hacer al mismo tiempo. Por un lado, la responsabilidad; por el otro, un sentimiento o una cosa que quería hacer desde hace mucho tiempo. El tiempo era escaso y complicaba la decisión. Por mi cabeza pasaban millones de pensamientos y aunque trataba de serenarme, dar con la solución correcta; en mi mente no había nada claro. El torbellino que formaban mi cerebro y corazón me hacia ser una persona inestable. Dos noches de desvelo no alcanzaron para darme claridad, pero había que tomar un camino. Decidí; y recé por no haberme equivocado o que mi elección no molestara a las personas de mi entorno.
Las líneas de la carretera, alambrados, vacas, árboles, postes de luz pasan muy rápido por mi ventana. La sensación de vértigo esta presente y no me deja concentrarme o dormir. Campos verdes con sus respectivos cielos celestes pasan a través de la televisión que es mi ventana. Cierro los ojos para poder dormir pero a cada frenada mis ojos se abren por el miedo a las altas velocidades. Quiero que el viaje ya termine pero los carteles me dicen que todavía falta tramo por recorrer. Sigo pensando en mi elección pero ya no hay marcha atrás, voy camino a un reencuentro esperado.
El aire de mar hace que tenga mucho sueño. El sonido de los autos en la avenida o mi propia excitación sobre el día que viene no me deja dormir. Doy vueltas en la cama y miro el techo en la oscuridad, intentando tener suerte de caer desmayado para que el tiempo pase y que el sol salga.
Abro los ojos. En un clima de apuro, me dispongo a bañarme lo más rápido posible. El tiempo es clave y las reservas, tan discutidas el día anterior, nos hacen apurar cada vez más. Se que estamos llegando tarde, pero no es mi culpa. Los sentimientos que voy teniendo en el auto son muy parecidos pero no iguales a los que tuve por una mujer. Esta vez también es por una mujer, pero con esta me une un lazo de familia. Llegamos, a través de mi ventana la veo, tiene sus cambios pero sigue siendo ella.
Mas delgada, con el pelo mucho mas claro, y la tonada por la que estoy enamorado; la hacen diferenciarse de aquella mujer que hace mas de 6 años que no veía. Quiero decirle un millón de cosas que fueron guardadas durante mucho tiempo pero mi carácter tímido me lo impide. Intento disfrutar al máximo el tiempo pero los minutos pasan muy rápido. Ignoro si sabe lo que significa para mí, pero creo que para el final del día lo sabrá o eso espero.
Menos de un metro de altura, con vocabulario restringido, moreno, muy travieso e inquieto, ganó mi corazón en apenas un par de horas. Contenido por los cinturones de su vehiculo, ya que sino destruiría esta ciudad Feliz, o solamente quizás le daría un dolor de cabeza a su madre, miraba todo a su alrededor y refunfuñaba ya que no le gustaba estar contenido. ¿Cómo puede producir este sentimiento algo tan pequeño y delicado? Fiera dominable con un par de chizitos, proyecto de jugador de rugby o fútbol americano disfruta las vueltas de la calesita con mucho entusiasmo. ¿Quién disfruta mas, él o nosotros los grandes dando vueltas en esa calesita?
No voy a olvidar este viaje, por más cosas bellas que me pasen en el futuro. Al final, en la vuelta a casa me di cuenta que valió mucho la pena hacer todos esos kilómetros. Estoy totalmente seguro de que hice lo correcto y no me lo voy a reprochar como pensaba. Soy feliz, nada ni nadie hará cambiar mis decisiones o valores. No se me puede corromper por ese lado.
Etiquetas: relatos







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