Otro sueño como tantos…
Iba acompañado de gente. No los conocía, ni sabia quienes eran pero se jactaban de ser mis amigos. Cuando el auto freno, un 206 negro, nos bajamos todos. Éramos como diez y no podía comprender como habíamos viajado tantos en aquel vehículo. Estábamos en un lugar desconocido, bah para mí, porque se veía muy claro que ellos sabían de aquel lugar. Era una especie de centro comercial gigantesco. Las dos grandes puertas de vidrio eran la única entrada visible. Adentro, el piso era de mármol y había masetas con plantas y muchos bancos. Muchos adolescentes caminaban por todo el lugar, era como una marea humana. No entendía el porque estaba ahí pero seguía caminando junto a aquellos extraños. En un primer piso, pude divisar a algunos viejos compañeros de colegio. Me tente de ir a saludarlos pero no lo hice.
Perdí a todos aquellos con los que había estado caminando. Entonces me dispuse a sentarme en un banco vacío. De un momento para otro apareció Pablo a mi lado y comenzamos a charlar. No recuerdo las palabras pero se que hablábamos de algo en concreto. Unos muchachos, cinco o seis como máximo, se acercaron hacia donde estábamos y saludaron a Pablo. Parecía que lo conocían. A mi me daba miedo el aspecto de aquellos individuos. Pantalones negros, remeras con raros motivos, cadenas. Por un momento me pareció que eran metaleros. Gire un momento la cabeza y cuando volví, ya no había nadie a mi lado. Se veía a lo lejos a Pablo con aquellas personas.
Seguí caminando y me frené cuando vi algo que cautivo mi atención. Unos chicos de no mas de 18 años estaban haciendo pruebas con bicicletas, ¿o aviones?, no lo recuerdo bien. Los chicos hacían piruetas tremendas y hasta se jugaban la vida en cada una de ellas. Parecían ser todos profesionales. Todo estaba muy bien hasta que de repente vi caer a uno de los bikers abajo del ala del avión destrozado. Cayó desde el cielo, por un lado el cuerpo y por el otro la bicicleta. Pensé que estaba muerto pero cuando vi mover su cabeza me di cuenta que estaba errado. Es difícil describir lo que vi, pero en el momento que se levanto aquel, su cara estaba llena de sangre. Podía ver como salía el rojo chocolate de una abertura que tenia en el cuero cabelludo. Tenía miedo, no por lo que había visto sino por la sed de sangre que corrió por mi cuerpo. Un amigo, supongo que lo era, se acerco a este chico ensangrentado y le dijo: “muy bien, vamos de nuevo”. Los dos agarrados se fueron caminando.
Gire la cabeza. Te vi, pero no creí que fueras tú. Estabas vestida toda de negro, tus pantalones tenían agujeros y cadenas. Vestías como una dark. Tu cara por producto de alguna pintura o base blanca estaba muy pálida. Pero esto no me pareció raro ya que recordaba que te había dicho que me iba a convertir en dark. Lo que si consideré raro es el color de tus ojos: azules. Camine hacia donde estabas, apoyada contra una baranda. Cuando comencé a hablar, tu cara me lo decía todo, éramos dos extraños. Escuchaste todo lo que dije y cuando hube terminado soltaste un “me parece que te estas equivocando, no soy esa persona.” Me sentí desconcertado en aquel momento. Me di media vuelta y comencé a caminar.
Al menos di unos diez pasos en paralelo a la baranda cuando sentí que alguien agarraba mi brazo. Un “me estas buscando” me hizo mirar hacia el lugar de donde provenía esa voz. La reconocí pero no creí que fuera cierto. Eras tú, pero ahora vestida de otra forma. Común, no recuerdo que llevabas pero era muy distinto a aquella vestimenta dark que antes había visto. Me sorprendí, e inmediatamente mire hacia donde te había visto la última vez. Seguías ahí, apoyada contra la baranda. Eran como dos gemelas. Centre mis ojos en ti. Me llamo la atención de nuevo el color de tus ojos. Eran grises. Cuando pregunte por el color de aquellos dos faroles, mientras te sacabas uno, me dijiste que usabas lentes de contacto. Te admiraba y veía como me hablabas. No escuchaba el sonido de tu voz. Te callaste, me miraste y me besaste.
Sonó la alarma y me levante de la cama.
Etiquetas: sueños